miércoles, 10 de junio de 2020

Los tiempos polifónicos de la experiencia humana y el oficio del historiador.

 Diversos sucesos ocurridos en el siglo XX han obligado a distintos sectores de la sociedad, a la academia y diferentes campos del saber, en especial a la historia, a re-actualizar el interés por los aspectos referentes a la memoria y tratar de dar cuenta de los marcos sociales en los que está inscrita individual y colectivamente.
También debemos señalar que demás de reflexiones académicas y disciplinares, las luchas de los movimientos sociales :
  • Reivindican derechos colectivos.
  • Pugna por el rescate de memorias comunes que los legitimen.
  • Cuestionan las historias oficiales.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, permitieron revaluar las representaciones en torno a las certidumbres proporcionadas por los saberes científicos, lo cual llevó a sospechar, entre otras, de la historia como disciplina, imponiéndose el exámen de su genealogía y de los compromisos sociales y políticos presentes en su configuración.

Este conjunto de problemáticas propiciaron un amplio debate en torno a las relaciones historia / memoria en el cual se tomó partido por una u otra categoría y se llegó a señalar la preeminencia de una de ellas sobre la otra, en especial cuando se trataba de asuntos referentes a eventos traumáticos. 
concepción del tiempo.

Para Agustín: "el presente del pasado es la memoria; el presente del presente es la visión; el presente del futuro es la expectativa".
 para Rioux "el estudio de la memoria obliga al historiador a aceptar que estudia el tiempo más que el pasado, y que su construcción se inscribe en una orquestación de tiempos polifónicos"

 El debate entre historia y memoria no ha sido propiamente conciliador; no obstante, es preciso señalar que la eclosión de la memoria y la serie de discursos y prácticas que le han acompañado en las últimas décadas ha llevado a remover muchas de las certidumbres en el campo del quehacer historiográfico.

 El debate entre historia y memoria no ha sido propiamente conciliador; no obstante, es preciso señalar que la eclosión de la memoria y la serie de discursos y prácticas que le han acompañado en las últimas décadas ha llevado a remover muchas de las certidumbres en el campo del quehacer historiográfico, algunas de ellas relacionadas con las maneras de concebir las temporalidades de la experiencia humana.

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